sábado, 23 de junio de 2012

Leido: Asesinos sin rostro

Muchos ya saben que siempre que puedo elijo leer en idioma original. Pero cuando no puedo suelo buscar la edición que parece guardar más el sentido original de las cosas. Eso me está sucediendo con los libros de la serie Wallander que ha editado en Argentina la editorial Tusquets editores dentro de la colección Maxi Tusquets.

Asesinos sin rostro (Mördare utan ansikte) de Henning Mankell es una novela negra moderna. Como tal forma parte junto con varios escritores repartidos a lo largo de mundo, del renacimiento de la novela negra, evolucionada ahora para reflejar tanto tecnologías como situaciones negras modernas y las nuevas formas en que las sociedades las procesan.

Asesinos sin rostro comienza con el descubrimiento de una pareja de ancianos atacados y torturados en la solitaria granja donde vivían, en Lenarp. El hombre está muerto, pero la mujer ha vivido lo suficiente como para mencionar una palabra: "Extranjero".

Está mención a los extranjeros será una constante en los libros de Wallander, donde se refleja la perplejidad y falta de reacción de la sociedad sueca ante la entrada de extranjeros a los que no comprenden y no comparten costumbres. Pero por sobre todo, es la salida del estado de bienestar artificial en la que la sociedad sueca estaba sumergida hasta la caída del muro.

La novela está encarada desde el punto de vista de la investigación policial, ya que Kurt Wallander es un comisario de Ystad. No es un libro de policías todopoderosos, tampoco de policías estúpidos. Es un libro donde la investigación avanza más lento o más rápido dependiendo de la cantidad y calidad de las pistas, donde los policías deben encontrar las cosas, pero además deben interpretarlas, comunicarlas eficazmente a sus compañeros y avanzar siguiendo tanto pistas como intuición o lógica.

Junto con todo esto tenemos vistazos al interior de Kurt Wallander, y además de lo referente a la investigación, lo encontraremos lleno de dudas, arrepentimientos, una leve sensación de que el crimen está cambiando y la policía no. Volará también en ese interior una leve tristeza y una gran melancolía. Por suerte para los lectores, tanto Kurt como el resto de los personajes son interesantes, y hasta la geografía ayuda. Hay paisajes distintos a los que conocemos e incluso hay momentos en que descubriremos que el frío que sentimos no es por el invierno de aquí, sino por el invierno sueco.

No es todo investigación, también veremos unas modestas situaciones de acción, más próximas a la realidad que a una producción de Holliwood. El final tampoco es un espectáculo, pero eso no es lo importante.Como en tantas otras cosas no es el final lo interesante sino el viaje. Y no es que el final sea malo, para nada. Es un buen final, pero lo interesante de la novela no está ahí, está en todo el resto de la investigación.




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